martes, 30 de septiembre de 2014

S-4º

Alguien me ha escrito hoy un mensaje en facebook.

Como no estaba en casa y no tengo su dichoso messenger no podía verlo, sólo el remitente y unas cuantas palabras. La necesidad de saber y la costumbre de que sea inmediato han hecho que mi primer pensamiento fuera descargarme la aplicación. Qué más da si estoy en el metro o si estoy en la calle y consumo un poco de internet, ¿cómo no voy a ver el mensaje?

De repente me he acordado de cuando escribía cartas. No pretendo hacer un discurso en contra de las tecnologías. Tengo iPhone, tengo Facebook, Twitter, Instagram, una página web, este blog y hasta una aplicación para enviar gifs. Sin embargo, me ha dado mucha pena haber perdido el misterio, la intriga. ¡El esperar! Ya no sé esperar. Incluso esta nota la he escrito en el móvil porque quería recordar esto que estaba pensando y si no lo apunto se me olvida. He perdido la capacidad de recordar, ya no me hace falta, tengo google maps. Lo único de lo que siempre me acuerdo es de coger el cargador el teléfono.

Y hasta aquí.



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